sábado, 4 de julio de 2009

Mempo Giardinelli: "Hay que recuperar la lectura en voz alta obligatoria"

"Yo propongo recuperar la lectura en voz alta obligatoria en la escuela, entre 5 y 10 minutos diarios", dijo el escritor Mempo Giardinelli ante casi 800 educadores y estudiantes de los profesorados reunidos en el teatro El Círculo. Y fue por más: expresó que no se debe temer a la palabra "obligatoria", después de todo —justificó— "las vacunas también lo son y no están nada mal".

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Mempo Giardinelli llegó a Rosario el lunes pasado invitado por el suplemento Educación de La Capital para dictar la conferencia "Lectura, literatura, ciudadanía y educación en la Argentina del siglo XXI". La discusión por recuperar la lectura en voz alta se instaló cuando el literato y académico abrió el diálogo con los asistentes.
Una docente le planteó la inquietud de que sus alumnos se negaban a leer en voz alta y preguntó: ¿Cómo lograr que lo hagan?
"Esto es parte de un debate de hoy, sobre todo del Plan de Lectura de Nación y de algunas provincias que están impulsando cada vez más la lectura en voz alta", expresó Giardinelli, quien es un asesor permanente de los programas de lecturas.
El autor del "Santo oficio de la memoria" aseguró que el debate mayor es en torno a la obligatoriedad. Para eso tiene un argumento justo: "Las vacunas también son obligatorias y no están mal. De modo que la palabra obligatoria no nos coloca en el lugar del autoritario, la palabra obligatorio en materia de una conciencia educadora y de una estrategia de lectura no debe ser combatida".
Sin embargo, los argumentos de por qué reinstalar esta lectura no se agotan en la escuela: "La lectura en voz alta es la primera y la mejor de todas las estrategias lectoras. Es la más amorosa, más gratuita, más libre, más delicada y más entusiasmante que hay".
Para explayarse en esa idea invitó a los asistentes a hacer la prueba con "el marido, el novio, la novia, la esposa" o la familia. La invitación fue sencilla pero prometedora: simplemente leer en voz alta un poema de Neruda, un cuento breve de Cortázar, de Gorodischer o Blaisten, que no demande más de un minuto, que no encuentre excusas en el "estoy cansado o no tengo tiempo", sin ninguna explicación y porque sí. Y esto reiterado por varios días, siempre a la misma hora, como una rutina.
Anticipó que la sorpresa llegaría para el lector cuando esa práctica estética se interrumpiese sin mediar explicaciones. "Cuéntenme la rebelión que van a tener. La lectura en voz alta nunca falla".
Luego insistió en que la propuesta para las escuelas, los maestros y las maestras argentinos es que "abran la jornada escolar con dos o tres minutos de esta lectura frente al aula". "No es la única estrategia, —explicó—, pero sin ninguna duda es la mejor. Créanme que hay experiencias fabulosas en el mundo de cómo ha bajado la violencia, de cómo se mejora la convivencia. Es tan sencillo y además es barato, porque es gratis. Qué más queremos".
Para dar más muestras de estos logros se refirió a la experiencia de las Abuelas Cuentacuentos que trabajan en el Chaco y son parte de los programas de su fundación (www.fundamgiardinelli.org.ar). Recordó que llegan con sus lecturas a barrios donde "ni la policía se atreve", donde ya han dejado huellas en la formación de lectores competentes.
Discusión oficial
La discusión en torno a la vuelta a la lectura en voz alta obligatoria en las aulas se viene dando desde la época de la Alianza, cuando Andrés Delich era ministro de Educación, y siguó con más énfasis con la llegada de Daniel Filmus a la cartera educativa nacional, y ahora continuada con Juan Carlos Tedesco. "Todos de alguna manera han venido pensando en esta posibilidad de hacerla obligatoria", confesó Giardinelli.
De hecho, el Ministerio de Educación nacional produjo el año pasado unas guías con sugerencias para recuperar la lectura en voz alta en las aulas
El escritor se reconoció ante el público como "el responsable" de la urgencia de instalar nuevamente la lectura obligatoria como era antes, una necesidad desarrollada en su libro "Volver a leer" (2006).
Para que no quedaran dudas de su respuesta, Mempo le sugirió qué hacer a la docente que trasladó la inquietud inicial: "Maestra, si los chicos se niegan a leer en voz alta, leele vos, seleccioná bien el texto, y vas a ver que al 5º día o al mes, seguro que uno de esos 30 o 40 vándalos que están en el aula aparecerá y te dirá: «Seño, ¿no me deja leer a mí?». Y después de un año me contás".

Mempo Giardinelli: "El que no lee está perdido"


“La cuestión de la calidad educativa es vista, por la mayoría de los argentinos, como un problema de otros”, sostiene el escritor y periodista Mempo Giardinelli. Batallador incansable por la promoción de la lectura, remarca que pese al consenso existente sobre la importancia de que los chicos se acerquen a los libros, muchos de los que sostienen esto no leen.


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Sin vueltas y agudo con sus respuestas, y con un fuerte compromiso social, no duda en explicar que si demandas como la inseguridad o la encabezada por las patronales del campo movilizan más que las ligadas a la educación, se entiende por la ligereza con la que algunas capas sociales “compran reclamos que no son de ellos o se alarman por lo que les dicen los medios, que en este país no son inocentes”. “Es típico de las clases medias creerle a la tele y a las revistas tontas”, dispara el escritor, y remata parafraseando al padre de la escuela pública argentina: “Ya lo decía Sarmiento: el que cree, no piensa. Y yo agrego que el que no lee está perdido”.

Pero en esta discusión marca que el centro del problema está en los adultos, porque si los chicos “ven que padres y maestros se pasan cinco horas por día haciendo zapping frente a la tele como idiotas, pues desdichadamente ellos van a hacer lo mismo”.

Giardinellí nació y reside en el Chaco, y estuvo exiliado en México en tiempos de la dictadura. El autor de “Santo oficio de la memoria” estará el lunes en Rosario para brindar la conferencia “Lectura, literatura, ciudadanía y educación en la Argentina del siglo XXI”. La cita es organizada por el Suplemento Educación de La Capital y será a las 18.45 en el teatro El Círculo, Laprida y Mendoza.

—¿Qué lugar ocupaba en su hogar la lectura cuando era chico?

—Siempre digo que si soy escritor es porque de chico fui lector. En mi casa, aunque era un hogar bastante humilde, se leía mucho: mi papá el diario, mi mamá y mi hermana libros y revistas. Y como los niños hacen lo que hacen sus padres, y yo veía que ellos leían, con naturalidad, en sus ratos libres, pues me hice lector yo también. Y como además me permitían jugar con sus libros, los libros fueron parte de mi infancia. Entre ellos, Monteiro Lobato, Verne, Stevenson, Salgari. Tan sencillo como eso.

—¿Recuerda alguna maestra que le haya ayudado o incentivado a leer?

—Sí, claro, a los chicos de mi generación nos hacían pasar el frente a leer, y teníamos libros de lecturas. La lectura era importante como vía de conocimiento y se la consideraba un pilar fundamental de la educación, que es lo que en realidad es. Tengo un recuerdo muy hermoso de mis maestras y de algunos compañeros que leían muy bien.

—Con respecto al tema de su charla en Rosario: ¿Hay alguna lectura que ayude más que otra en la construcción de ciudadanía?

—Claro que las hay, pero yo siempre evito hacer listados. No creo en las fórmulas de lectura, ni en las recetas. Para construir ciudadanos lo que necesitamos son personas que tengan desarrollada su capacidad de pensar, y para ese desarrollo no hay nada mejor que las buenas lecturas.

—Se suele hablar de la pérdida en las últimas décadas de la cultura del trabajo. ¿Se perdió también una cultura lectora?

—Si con la expresión “últimas décadas” nos referimos a la Dictadura y al menemismo, es obvio que hemos perdido todo eso y mucho más. Pero la expresión “cultura del trabajo”, en mi opinión, no es más que una frase que se puso de moda. Lo que importa es que nos recuperemos como una sociedad con valores, principios, fundamentos éticos y estéticos, y a todo eso llega solamente una sociedad que es lectora. Inversamente, una sociedad que no lee está condenada a la ignorancia.

—El de la calidad educativa es tomado como un tema de fondo de gran preocupación. Sin embargo, pareciera que no moviliza y no “vende” tanto como los reclamos por el campo o la inseguridad. ¿Cuál es su visión al respecto?

—A mí me parece que la cuestión de la calidad educativa es vista, por la mayoría de los argentinos, como un problema de otros: de los maestros, de los niños, de los gobernantes... Mucha gente dice estar de acuerdo en que la lectura es importantísima y que los chicos deben ser lectores, pero ellos, los que dicen eso, no leen... Y con la misma ligereza “compran” reclamos que no son de ellos o se alarman por lo que les dicen los medios, que en este país no son inocentes. Por eso es típico de las clases medias creerle a la tele y a las revistas tontas, como se cree en los horóscopos. Pero ya lo decía Sarmiento: el que cree, no piensa. Y yo agrego que el que no lee está perdido. Literalmente, perdido. Crea en lo que crea.

RELATOS Y REFLEXIONES EN TORNO A LA NARRATIVA

“Los profesores que me salvaron y que hicieron de mí un profesor” -escribe Daniel Pennac en una novela autobiográfica llamada “Mal del escuela”- no estaban formados para hacerlo. No se preocuparon de los orígenes de mi incapacidad escolar. No perdieron el tiempo buscando sus causas ni tampoco sermoneándome. Eran adultos enfrentados a adolescentes en peligro. Se dijeron que era urgente. Se zambulleron. No lograron atraparme. Se zambulleron de nuevo, día tras día, más y más…Y acabaron sacándome de allí. Y a muchos otros conmigo. Literalmente, nos repescaron. Les debemos la vida”.

Este párrafo sintetiza, a mi parecer, una novela autobiográfica en la que este escritor, hoy profesor universitario, recorre sus experiencias infantiles y juveniles para mirar con nuevos ojos la escuela. Mirar el pasado guarda una apariencia de necesidad causal que, quizás, esta historia pretendió denunciar aun cuando su narración cuidó de no caer en un enfoque determinista. Reconocemos la diferencia entre los eventos vividos de los eventos contados y, por tanto, las búsquedas de este profesor por recuperar en su propia historia una lección para los docentes de hoy.

La investigación narrativa es un proceso de colaboración que conlleva una mutua explicación y re-explicación de historias a medida que la investigación avanza. La investigación narrativa es una forma de narrativa empírica en la que los datos empíricos son centrales para el trabajo. Los datos como en cualquier investigación de corte cualitativo e interpretativo pueden ser recogidos en forma de notas de campo de la experiencia compartida, en anotaciones en diarios, en transcripciones de entrevistas, en observaciones de otras personas, en acciones de contar relatos, escribir cartas, producir escritos autobiográficos o biográficos, en programaciones de clases, materiales escritos como normas que constituirán una trama en la que la totalidad quedará expuesta. Se trata de una fuente de datos rica y elaborada de forma que enfoca las particularidades concretas de la vida de modo tal que se creen relatos poderosos.

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“N., Directora de un instituto parisino, controla mucho las ausencias. Pasa lista personalmente en sus clases de último curso. No aparta los ojos, especialmente de un reincidente al que ha amenazado con la expulsión a la próxima ausencia injustificada. Esa mañana el muchacho no está; es la gota que hace rebalsar el vaso. N. llama inmediatamente por teléfono, desde la secretaría, a la familia. La madre, desolada, afirma que su hijo está efectivamente enfermo, en cama, ardiendo de fiebre, y le asegura que estaba a punto de avisar al Instituto. N, cuelga, satisfecha; todo está en orden. Salvo que, de regreso al aula se topa con el muchacho. Sencillamente, estaba en el baño cuando pasó lista” (Pennac: 2008, 73-74). Memorables historias, sostiene el autor, de complicidad adulta con la mentira del niño. Nos advierte en torno a las sociedades que se edifican sobre la mentira compartida. Historias de escuelas que permiten hablar de la mentira y convocarnos a pensar en ella.

Una de las cualidades sustantivas de las narrativas es la de volver a contar de formas nuevas las mismas historias y en este re contar es probable que las historias cambien, se alteren los significados de las acciones y se generen nuevas historias para ser contadas.

La narración en la enseñanza

Vivimos rodeados de relatos que se supone en la escuela tienen valor educativo y van a permitir que seamos mejores personas porque están destinados a hacernos bien. Presuponen cambios ciertos y duraderos. No se trata de una visión pragmática o utilitaria sino de una perspectiva moral amplia que nos hace preguntarnos acerca de cuáles son los mejores relatos, cómo presentarlos en el aula, ordenarlos, diseñarlos e incorporarlos en las rutinas escolares. Pero, también el relato constituye en sí mismo el saber del que queremos disponga el estudiante. Y se suceden historias inventadas y otras biográficas, relatos magistrales, relatos que con aura iluminan y dan sentido a la vida de los maestros y estudiantes.

“Inventar historias y contarlas a otros con tanta elocuencia como para que las hagan suyas, las incorporen a su memoria –y por tanto a sus vidas- es ante todo una manera discreta, en apariencia inofensiva, de insubordinarse contra la realidad. ¿Para qué oponerle, añadirle, esa realidad ficticia, de mentiras, si ella nos colmara? Se trata de un entretenimiento, qué duda cabe, acaso del único que existe para esos ancestros de vidas animalizadas por la rutina que es la búsqueda del sustento cotidiano y de la lucha por la supervivencia. Pero imaginar otra vida y compartir ese sueño con otros no es nunca, en el fondo, una diversión inocente. Porque ella atiza la imaginación y dispara los deseos de una manera tal que hace crecer la brecha entre lo que somos y lo que nos gustaría ser, entre lo que nos es dado y lo deseado y anhelado, que es siempre mucho más. De ese desajuste, de ese abismo entre la verdad de nuestras vidas vividas y aquellas que somos capaces de fantasear y vivir de a mentiras, brota ese otro rasgo esencial de lo humano que es la inconformidad, la insatisfacción, la rebeldía, la temeridad de desacatar la vida tal como es y la voluntad de luchar para transformarla, para que se acerque a aquella que erigimos al compás de nuestras fantasías” (Vargas Llosa M.: 2008,16-17). Y en el vaivén de historias surge, en oposición y reflejo, en los salones de clase, el método biográfico que se instala conformando otra manera de narrar. La elección de este método puede favorecer los enfoques interdisciplinarios y permite superar las visiones fragmentarias de la ciencia, la técnica o el arte.

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También en las biografías, encontramos puntos de inflexión o hitos que permiten entender con mayor profundidad los contextos en que se inscribe esa vida. Reconstruyen el contexto de una época o de una comunidad científica o cultural desde la perspectiva interpretativa de una de las personas.

Philip Jackson, profesor de la Universidad de Chicago, en un capítulo de su libro Enseñanzas Implícitas, cuenta una extraña historia de la que fue protagonista. Estaba invitado a dictar una conferencia relativa a la investigación en Bélgica que tenía como foco el pensamiento de los profesores. La charla que dictó consistió en un largo poema sobre la enseñanza que luego se decidió a comentar. El análisis del poema podía significar nuevas comprensiones en torno a la enseñanza. El poema relata la historia de un señor adulto, quizás el propio autor del poema, que llega hasta su antigua escuela.
Se suceden en este complejo poema recuerdos pero también interrogantes respecto de lo que aprendió el docente de sus estudiantes. Interrogante que con torpeza infantil indaga también por la capacidad de aprender del maestro. Se suceden lecciones que recuerda el narrador y que tienen por objeto dar cuenta del sentido de su regreso a la escuela que le permite, con la visión del poeta, penetrar en los sustratos de significación que subyacen por debajo de toda apariencia. A esta lección se llega minuciosamente y con nostalgia. La melancolía tiñe los recuerdos del pasado y, al finalizar, el testimonio del aprendizaje más maduro. Nos preguntamos si el poema instala una forma narrativa diferente. Si es posible, al igual que un film o una obra pictórica, dar cuenta de cómo estas obras pueden contener una forma de entender y participar en el conocimiento.

También Jackson, en el libro citado, recupera sus recuerdos de maestros memorables, recuerdos a veces borrosos, a veces imprecisos que vienen entrelazados de sus logros estudiantiles. Entre líneas podemos reconocer en esas historias cómo logró que las cosas difíciles pudieran ser fáciles y no muchas más cuestiones que quedan entre las preocupaciones del autor por su difícil diferenciación, se encuentran en el manto de lo implícito al reconocerse como influencia real o imaginada. Sostiene Jackson: “soy portador de marcas del año que pasé con la maestra. Sin embargo, cuando procuro revelar esas marcas, decir cuáles son, ponerlas de manifiesto para que todos puedan verlas, advierto que soy incapaz de hacerlo de un modo que convenza al escéptico, incluso al escéptico que hay en mí” (Jackson: 1999,42). Narraciones que bucean en el recuerdo del pasado y que se proyectan en las búsquedas de entender una difícil profesión signada por los recuerdos desprolijos y desaliñados de las vivencias pasadas: presiones y búsquedas de ser docente a la manera de o no serlo por el recuerdo de.

El hombre es un narrador de historias, escribe Jackson citando a Jean Paul Sartre. Vive rodeado de sus historias y de las ajenas, ve a través de ellas lo que sucede y trata de vivir su vida como si la contara. Esto significa que a lo largo del día siempre escuchamos o contamos alguna historia (Jackson en McEwan y Egan: 1998, 26).

La investigación y la narración

La narrativa como estrategia metodológica de la investigación didáctica nos permite a los docentes y estudiantes contar historias de la enseñanza, recuerdos, expectativas o sueños. No se trata de un simple registro: en el contar, seguramente las historias se alteran, contribuyendo a su evolución. No buscamos ni establecemos la verdad, sino que tratamos de comprender de una manera vital el mundo de las prácticas. El método narrativo refiere a historias integrales, no incidentales, aun cuando los relatos de incidentes críticos puedan ser parte de las historias. Sostienen McEwan y Egan que cuando situamos eventos extraídos de nuestras experiencias dentro del orden previsto por la narrativa, los relatos se conectan en una suerte de alegoría dotada de significación moral. El acto de contar una historia se vincula con el impulso de moralizar la realidad (McEwan y Egan, 1998). También encontramos en estos relatos al maestro épico, que a diferencia del maestro naturalista les muestra a los estudiantes que el currículo es una construcción destinada a tener efectos sobre ellos y los lleva constantemente detrás de las bambalinas para que vean el andamiaje y las tecnologías de su construcción (Sarason, 2003).

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En estas narraciones, que se constituyen en investigaciones acerca de la profesión docente, los maestros como Philip Jackson (1999) nos muestran magistralmente los productos de la realidad investigada. Nos preguntamos, al leer y estudiar al maestro y entender el desafío que esta metodología implica, si al construir estas historias – humildemente, en el terreno de la investigación – no seremos los relatores de las nuevas novelas rosa, prensa amarilla, teatro épico, tragedias o guionistas de un film de aventuras. Pero este desafío se transforma en un abismo cuando reconocemos que la investigación en torno a la enseñanza implica por lo menos dos riesgos. El primero se expresa por los difíciles contextos de práctica en los que sucede. Los tiempos están limitados por la sobrecarga laboral de los docentes (que más de una vez se ven compelidos a investigar, carecen de material bibliográfico renovado o de intereses genuinos relativos al tema). El segundo riesgo es la posible transformación de un resultado de una investigación en un dispositivo didáctico. Aquello que experimentamos, se transforma con naturalidad en una nueva prescripción y orienta la tarea de enseñar.

Si vencemos los riesgos y asumimos los desafíos, será posible estudiar las prácticas comprendiendo mejor la realidad en la que se inscriben, valorarlas, transformarlas y dotarlas de sentido moral. Seguramente las historias que nos cuentan y las historias que contemos serán las mejores historias de las prácticas de la enseñanza.

En clave contemporánea enseñar es seleccionar contenidos, darles una secuencia, usar tecnologías, evaluar e investigar. Entender el sentido del oficio en relación con la sociedad y la vida de todos los actores que comparten las instituciones es contextualizarlas en las actuales demandas y en lo que dejaron de demandarle a la escuela, es entender para intentar educar en una sociedad más justa en el marco de una estructura microsocial ejemplar.

Edith Litwin

www.educared.org.ar/enfoco/ppce/temas/48_la_narrativa/




viernes, 22 de mayo de 2009

Claves para despertar el deseo de leer

Estrategias para fomentar la lectura en el Nivel Inicial y en la EGB

Las siguientes son algunas estrategias que podrán serle de utilidad a la hora de despertar en sus alumnos el deseo de leer.

1- Estimular la curiosidad por el mundo de los libros
- Organizar una pequeña biblioteca en el aula provoca, con el tiempo, la familiaridad con los libros y enseña a valorarlos y a cuidarlos.

- Llevar diarios y revistas al aula, además de libros, para comentarlos con los chicos. Pasar del análisis de un libro a la realidad o de una noticia a la explicación de un texto que trata sobre el tema, genera en ellos la idea de que el libro es un lugar muy importante en donde se halla el saber humano.

- Utilizar con frecuencia las instalaciones de la biblioteca escolar y organizar en ella diversas actividades.

- Visitar librerías, bibliotecas y ferias de libros.

- Concientizar a los chicos acerca del perjuicio de usar fotocopias de libros.

2- Proporcionar modelos de lectura
- Leer a sus alumnos: el maestro es un gran modelo lector.

- Crear el clima de concentración necesario ante un libro y habituarse a la lectura silenciosa.

- Escuchar una lectura correcta en voz alta, en clase y en otros ambientes.

- Comentar y explicitar las dificultades ante la lectura de un determinado texto.

3- Colaborar en la comprensión de los textos
- Analizar el paratexto del libro a leer.

- Aprender a formular hipótesis previas a la lectura y luego reflexionar acerca de lo leído.

- Reconocer e interpretar indicios.

- Identificar los elementos característicos de los diferentes tipos textuales y géneros: instructivos, narrativos, etcétera, para comprender mejor su significado.

- Leer diferentes portadores de texto (marcas de productos, envases, carteles de la calle, etcétera).

- Solucionar acertijos y resolver adivinanzas.

- Potenciar la imaginación a partir de la creación de comparaciones y metáforas.

4- Integrar oralidad, imágenes y lecturas
- Explicar cuentos y comentar imágenes.

- Realizar dibujos o pinturas para ilustrar un determinado texto y organizar con ellos una exposición en la escuela.

- Leer cuentos tradicionales y después ver las películas inspiradas en ellos.

- Reconstruir el escenario y los objetos que rodean a los personajes de una obra.

- Repetir trabalenguas y buscar palabras que rimen.

- Escuchar canciones tradicionales infantiles y poemas musicalizados.

5- Relacionar la lectura con otras manifestaciones artísticas
- Convocar a concursos literarios y editar los trabajos en una publicación elaborada por toda la clase.

- Componer colectivamente un relato y editarlo.

- Inventar finales para una narración y jugar a ser tal o cual personaje.

- Realizar itinerarios literarios reales o imaginarios, como la representación del viaje de un personaje o del contexto histórico del autor.

- Asistir a funciones teatrales o espectáculos de narración oral.

- Elaborar un dossier de tiras cómicas de diarios y revistas.

- Representar una obra de teatro escrita por los chicos.
http://www.alfaguarainfantil.com.ar/guia

El diario como portador de texto

Los portadores de textos son todos aquellos materiales escritos (libros, diarios, revistas, enciclopedias, etc.) de uso frecuente en la sociedad.

Es fundamental que estos textos ingresen desde temprano al nivel inicial, en razón a la importancia que revisten para mejorar la competencia comunicativa en los niños; de esta manera, se los inicia en su formación como lectores y escritores competentes.

“... Los niños construyen su conocimiento acerca de los textos por medio de un contacto intenso con ellos...”[67]

Así, podríamos lograr que los niños manejen distintos portadores de textos, reconociéndolos a través de indicadores visuales (estructura interna y externa) y eligiendo el texto correcto de acuerdo al propósito que se persigue (si se desea saber información referente a un país, ésta se buscará en una enciclopedia; en cambio, si se desea buscar una receta habrá que dirigirse a un libro de cocina).

Cada uno de estos portadores de texto tienen diferentes funciones según la información que portan (informar, convencer, entretener, instruir, etc.). Nunca se construyen en base a una sola función del lenguaje, por lo general suelen estar todas presentes, aunque se privilegia una de ellas. A esta función se la denomina función predominante.

Luego de consultar el capítulo 1 (Hacia una tipología de los textos) del libro “La escuela y los textos“ y “El multilibro” concordamos con clasificación que hacen las autoras sobre las diferentes funciones. Ellas son las siguientes:

· Función informativa: Hace conocer el mundo real, posible o imaginario, con un lenguaje comprensible.
· Función literaria: Posee una intencionalidad estética, busca crear belleza.
· Función apelativa: Intenta modificar comportamientos. Incluye órdenes o fórmula de cortesía.
· Función expresiva: Manifiesta en el emisor emociones, afecto, etc.

Además de la función, los textos poseen una trama que puede ser definida como las diversas estructuraciones, o las diferentes configuraciones del mismo.
La trama también puede clasificarse de acuerdo a los siguientes criterios:

· Trama narrativa: Son los hechos o acciones en una secuencia temporal y causal.
· Trama descriptiva: Especifican y caracterizan objetos, personas, etc.
· Trama argumentativa: Comentan, explican, demuestran conocimientos, opiniones, creencias o valores.
· Trama conversacional: Interacción lingüística que se establecen en una situación comunicativa en la que los participantes deben ajustarse a un turno de palabra.
http://www.educacioninicial.com/ei/contenidos

El diario en el aula: algunos aportes para mejorar la enseñanza

Desde hace unos años, los especialistas debaten el lugar de los medios de comunicación masivos en la escuela. A partir de distintas miradas, los autores de los ensayos presentados proponen una utilización de los diarios, revistas, internet y cine con una intención didáctica, para formar personas con capacidad crí­tica ante la avalancha de información.

“La prensa en las aulas del lenguaje” es un ensayo realizado por Carlos Lomas y Manuel Vera en donde se ponen en juego conceptos relacionados con la educación y los medios de comunicación masivos. Estos especialistas en Didáctica de la Lengua estructuran este texto en los siguientes apartados: textos e hipertextos; prensa, noticias y competencia comunicativa; análisis crí­tico del discurso y didáctica de la prensa; análisis crí­tico del discurso y construcción de valores y por último un espacio dedicado a los modos de leer los textos y maneras de interpretar el mundo. Un interesante aporte para los docentes de lengua y literatura y para todos aquellos preocupados por la lectura y la educación.

El Diario en la escuela es una propuesta educativa que desde hace más de 15 años desarrollan de manera sistemática unos cuantos diarios de todo el paí­s. Se trata de un programa que propone una estrecha articulación entre la prensa y la comunidad educativa, a partir de diferentes lí­neas de trabajo como la capacitación docente, actividades de promoción de lectura, visitas guiadas así­ como el suministro de ejemplares de El Diario para su uso didáctico, entre otras.

Para conocer el proyecto en su totalidad, profundizar en sus objetivos, enterarse de sus logros, leer las experiencias, acceder a los materiales y identificar una forma de contacto con los encargados de este programa, conviene visitar el sitio digital de El diario en la escuela.

En el portal del Estado Argentino, Educar, se presentan muchí­simos artí­culos relacionados con los medios masivos de comunicación y la escuela. El navegante puede detenerse en cada uno de ellos; aquí­ se recomiendan algunas propuestas didácticas para trabajar con el diario, con internet y con la televisión en el aula, intentando formar alumnos crí­ticos y autónomos. Un texto titulado “Los medios en la escuela”, escrito por Roxana Morduchowicz, propone no sólo propuestas de actividades para realizar con los alumnos del Segundo y Tercer Ciclo de la EGB sino también postula algunos conceptos teóricos relacionados con el tema.

A su vez, el interesado puede acceder a treinta artí­culos presentados en dicho Portal relacionados con los medios masivos de comunicación en la escuela. En este sitio se relatan experiencias realizadas por alumnos en torno a la radio, a la televisión, a internet y al cine, como así­ también se recomiendan actividades para realizar en el aula, con los distintos cursos. Es casi imprescindible leer los ensayos teóricos sobre el tema, que presentan aportes interesantes.

El diario argentino La Voz del Interior realiza hace varios años un curso para docentes bajo el nombre de “El diario como apoyo educativo”, donde se intenta acercar a los niños y adolescentes un recurso más para trabajar en la escuela. En este espacio virtual se pueden descargar todos los contenidos de dicho curso.

El curso “El rol de los medios en la enseñanza - Una guí­a para mediatizar los estudios en beneficio de la escuela” ha puesto al alcance de todos su Módulo 3: Gráfica, conociendo el medio, el diario en la escuela, cuyo autor es Matí­as Centeno. En este completo módulo se pueden encontrar temas como los siguientes: Las cuatro primeras publicaciones de la Argentina; géneros periodí­sticos; la entrevista: aspectos a tener en cuenta; los objetos del periodismo: mucho más que un grabador en mano; el trabajo del periodista en una redacción; el periodista escolar: algunas pautas para identificarlo y formarlo; el diario escolar, entre otros.

En este documento realizado por el Ministerio de Educación de la Nación Argentina, se pueden leer las consideraciones generales y las actividades especí­ficas como así­ también marcos teóricos del proyecto “La escuela y los medios”. Son 112 páginas imperdibles para aquellos docentes que quieren realizar actividades en torno al cine, al diario, a la radio en la escuela.
Fuente: http://www.educared.org.ar/biblioteca/guiadeletras

jueves, 30 de abril de 2009

Medios de comunicación en el aula: el periódico escolar

Hay una frase en el mundo del periodismo que dice que no hay nada más viejo que el diario de hoy. La aplicación en los colegios de algunos criterios que son pilares de los mass media en cuanto a contenidos, no solo puede resultar un recurso pedagógico didáctico, sino también el despertar de un interés más profundo por los medios de comunicación.

Como paso previo a cualquier esquema de periódico escolar, hay que saber que es una de las ramas del periodismo educativo, que puede definirse como la forma de enseñar a través de los medios.

En un artículo publicado en el portal Jornalismo científico se realiza la siguiente clasificación dentro del género:

  • PROFESIONAL

“La información educativa se puede hallar en distintos medios, entre los que se destacan: la información de prensa: gacetillas, problemas institucionales, huelgas, etc., y los boletines y periódicos gremiales, que comprende una información específica que interesa a un determinado público (afiliados) en el tratamiento de políticas instrumentales, problemas de orden interno, elecciones, etc., para lo cual se establece que esta área en particular es de competencia exclusiva de los periodistas profesionales”.

  • TÉCNICA

El ámbito universitario (estatal o privado) tiene a su cargo la confección de una revista académica. Está dirigida a un segmento educativo, en particular: profesionales, profesores y alumnos(…).

  • PEDAGÓGICA

(…) “el que puede considerarse como un elemento auxiliar, de competencia exclusiva de los docentes, cuya identificación se relaciona con dos segmentos: la educación, que es el tratamiento de temas específicos, mediante la vinculación de los medios masivos en el ámbito educativo: influencia, alcances, críticas, etc., y el periodismo escolar, que puede ser definido como la aplicación pedagógica de los contenidos periodísticos (lectura del diario), utilización de los géneros (escritura), o bien, la creación de un periódico o revista escolar, en sus modos: impreso, confección manual o publicación por Internet (…)”